La ejecución de once ex diputados departamentales por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha conmocionado al mundo entero.
Los once diputados del Valle del Cauca estaban secuestrados por las FARC desde el año 2002 y su asesinato demuestra una vez más la crueldad de las FARC, que de guerrilleros no tienen nada y de asesinos lo tienen todo.
Sin duda este hecho ha sido una maniobra desesperada de las FARC para llamar la atención y ensombrecer el exitoso gobierno del presidente Álvaro Uribe, el mejor en muchos años.
Colombia tiene una democracia y economía estables y fuertes, pero desgraciadamente desnivelada respecto a la seguridad ciudadana debido a los terroristas del ELN, los paramilitares y los comunistas de las FARC, aliados de los narcotraficantes.
Estos subversivos ya llevan más de 50 años asolando Colombia, con secuestros y atentados. Y si bien Uribe los tiene en jaque, no les da el mate, tal vez por defender en demasía las libertades, tal vez por temor a probables acusaciones de violaciones a los derechos humanos y a la presión internacional.
En nuestro hermano país del norte no existe una guerra civil. Existen unos 15 mil terroristas que se enfrentan a toda la población colombiana, unos 43 millones de habitantes. Los sediciosos reciben subvención del narcotráfico y del pago por los secuestros.
Estados Unidos debe otorgar más recursos para que el Plan Colombia sea más efectivo. Colombia sola no puede estar gastando mil millones de dólares anuales en la lucha antidrogas.
El presidente Uribe tiene tres ejes de acción que están funcionando eficazmente: seguridad democrática, reactivación económica y lucha contra la corrupción.
Logró que 45 mil terroristas se desmovilicen. Han disminuido los homicidios, masacres y secuestros. De acuerdo con fuentes del gobierno, en el 2003 los comicios comunes se redujeron un 20.2%, las víctimas de masacres se redujeron en un 25.9% y el número total de secuestros disminuyó en un 26.3%. En el 2004, los homicidios comunes disminuyeron un 14.1% con respecto al 2003, los secuestros totales un 32.1%, las víctimas de masacres un 47.8% y los actos totales de terrorismo un 42.4%.
En el 2005, los homicidios comunes disminuyeron un 10.4% con respecto al 2004, los secuestros totales un 44.4%, las víctimas de masacres un 4.3% y los actos totales de terrorismo un 15.6%.
En el 2006, los homicidios comunes disminuyeron un 5% con respecto al 2005, los secuestros totales un 14%, las víctimas de masacres un 23%.
Hay otras cifras importantes que debemos mencionar, como que de enero a abril de este año abatieron a 711 terroristas; decomisaron 1,700 armas, 288 mil municiones y más de 3,000 granadas y se desmovilizaron 1,166 terroristas. Con respecto al narcotráfico, en el mismo período, destruyeron 882 laboratorios e incautaron 1,933 toneladas de insumos sólidos, decomisaron 280 armas y 22,844 municiones, detuvieron 67 embarcaciones y aeronaves.
De otro lado, durante el gobierno de Uribe se han reducido el déficit fiscal y el desempleo. El año pasado ha crecido el PBI en 6.8%, han aumentado las exportaciones y los créditos del Banco Agrario, aumentó el número de afiliados al régimen de salud y se han ampliado los cupos escolares y se redujeron significativamente las hectáreas de cultivo de coca.
Además, en lo social, han aumentado los beneficios del programa del adulto mayor (600 mil), se han beneficiado 702 mil personas en el programa “Familias en Acción” –se espera que llegue a un millón y medio en agosto–; asimismo, reestructuró 135 hospitales públicos, dio 12 millones de desayunos infantiles. En el 2002 el país cafetero tenía 25% de desempleo y 60% de pobreza, hoy está en 10% y 45% respectivamente. Colombia se encuentra en el puesto 65 en el ranking de competitividad por encima de Brasil, Perú, Argentina y Uruguay, entre otros.
Más del 70 por ciento de la población apoya a un presidente Uribe honesto y transparente, pero golpeado frecuentemente por la prensa.
Su éxito no sólo debe ser contemplado y aplaudido, sino respaldado. Lo que suceda en Colombia repercutirá en la región, más aún con naciones con gobiernos inestables como Bolivia y Ecuador y la desconcertante Venezuela.
Artículo escrito por: Ricardo Sánchez-Serra, Periodista. Directivo de la Asociación de Prensa Extranjera.
Email: sanchez-serra9416@hotmail.com
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