En
este nuevo aniversario de Colombia,
el saludo del Perú y de todos los
peruanos a este noble pueblo, que
desde el origen mismo de nuestra
nacionalidad republicana, prestó su
impulso y su sangre para favorecer
la libertad del Perú.
Aquí llegaron en septiembre de 1823
miles de colombianos para coronar la
obra augusta de la Independencia
sudamericana, pero también para
enriquecer la gesta de la
Independencia del Perú.
A
esa Colombia histórica de Bolívar y
Santander, de los grandes caudillos
y oradores. A esa Colombia cercana
de Jorge Eliécer Gaitán, de los
grandes conductores liberales y
conservadores. A esa Colombia de los
expresidentes con los que
cercanamente mantuve amistad durante
mis años de colombiano y de político
exiliado, hacemos llegar los votos
por el engrandecimiento, por el
desarrollo y por el triunfo
definitivo sobre el odio y sobre la
violencia.
Colombia de Caro y Cuervo, Colombia
del buen hablar, Colombia de la gran
oratoria de Gaitán, pero también de
León Valencia y otros titanes de la
expresión. Colombia de los
presidentes con majestad como Lleras,
Restrepo y Camargo, como nuestro
grande y buen amigo que a los 94
años acaba de dejarnos, Alfonso
López Michelsen, cultísimo y hombre
político hasta el ultimo segundo de
la existencia, como Belisario
Betancur, como el presidente Gaviria,
como el presidente Misael Pastrana,
como todos aquellos que junto con
Julio Cesar Turbay expresaron su
voluntad en defensa del asilo; como
años antes gobiernos conservadores y
liberales e inclusive un gobierno
militar defendieron la vida de Haya
de la Torre, que por largo tiempo y
desde ese balcón, cinco años, tres
meses y cuatro días, pudo ver el
Perú desde el refugio democrático de
Colombia.
A
esa Colombia inmortal de Botero, a
esa Colombia extraordinaria y vital,
a esa Colombia, país de ciudades,
hacemos llegar nuestro sentimiento,
nuestra identidad, nuestra cercanía
y la voluntad y el deseo de
contribuir a ella, para que triunfe
por sobre todo aquello que traba su
destino, que obstaculiza la
felicidad de sus hijos y el
desarrollo extraordinario de su
economía que Dios ha bendecido con
una geografía sin par.
A
esa Colombia saludamos hoy día,
Señor Embajador, aunándonos a la
alegría que en este momento debe
colmar al pueblo allá, en la sabana
de Cundinamarca, en los pueblos y en
los bogas del amazonas y desde
cualquier lugar en las arenas
calientes de Cartagena, como en las
cumbres o en los sitios nevados de
Tunja.
A
todos esos colombianos hacemos
llegar nuestra identidad. Tenemos
con Colombia una agenda que es solo
positiva, solo de amistad, solo de
hermandad, sin ningún tema que nos
separe o nos haga discutir.
Tenemos para con Colombia el
propósito de construir y así lo
hemos acordado con el presidente
Uribe, un espacio común de inversión
y desarrollo, que en el mes de
noviembre y en presencia del Señor
Presidente de todos los colombianos,
podremos sellar aquí como una puesta
de crecimiento compartido y de unión
frente a las adversidades ante las
cuales estamos juntos.
Levanto mi copa en nombre de los
peruanos de 1823, que vieron llegar
las primeras tropas colombianas con
esperanza y entusiasmo. Levanto mi
copa en nombre de los peruanos de
hoy que ven en este pueblo amigo un
pueblo que superados los
sufrimientos y los problemas habla
de enarbolarse como uno de los mas
grandes pueblos de la América Latina
en el desarrollo.
Viva Colombia, Viva el Perú.