»Estas en: Inicio >Actualidad


LAS MENTIRAS DE LAS FARC

 

Bogotá, 8 ene (MRE). El largo y anunciado proceso de la liberación de los secuestrados ha dejado en evidencia una verdad: las inocultables mentiras de las FARC.

El 18 de diciembre de 2007, la agencia noticiosa cubana Prensa Latina informó que las FARC habían anunciado la liberación de Clara Rojas, su hijo Emmanuel y de Consuelo González de Perdomo. Decían que las dos mujeres y el niño serían recibidos por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, o por la persona que él designara.

Este parecía el mejor regalo de Navidad no solo para el país, sino para los familiares de Consuelo González, secuestrada desde el 10 de septiembre de 2001; de Clara Rojas, secuestrada desde el 22 de febrero de 2002, y Emmanuel, nacido en cautiverio.

Una semana después, el 26 de diciembre de 2007, el Presidente Chávez anunció ante la opinión pública internacional una fórmula tendiente a la liberación de los tres secuestrados. Pidió formalmente al Gobierno de Colombia su autorización para facilitar el regreso a casa de los plagiados con la ayuda de una comisión internacional, designada por él mismo. Chávez bautizó la acción humanitaria con el nombre de “Operación Emmanuel”.

“Las tres personas a ser liberadas pueden estar no muy lejos de Villavicencio. Sin embargo, alguien me preguntaba en manos de quién estaban y si estaban en nuestras manos. Imposible. El Gobierno venezolano no tiene presencia allí. Los tienen las FARC”, fueron las palabras del mandatario venezolano.

Dos horas después de recibir la propuesta, el Gobierno a través del Canciller, Fernando Araújo, autorizó la operación bajo la coordinación del Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, y solicitó que las aeronaves empleadas en la misión humanitaria llevaran los emblemas de la Cruz Roja Internacional, debido a que así lo exige la Constitución de Colombia.

En medio de la incertidumbre de familiares, del país en general y de la comunidad internacional, las coordenadas que debían entregar las FARC para recoger a los plagiados nunca llegaron.

El Presidente Chávez fue informado que la comisión que llevaba a los tres secuestrados se estaba moviendo, pero que había mal tiempo. El ex ministro venezolano Ramón Rodríguez Chacín, coordinador de la “Operación Emmanuel”, reiteró que había dificultades climáticas que interferían en la operación, la cual podría demorar unos días más.

Sin embargo, las autoridades colombianas confirmaron que las condiciones climáticas durante los días previos a la liberación eran óptimas para las operaciones aéreas. “Técnicamente tenemos en nuestro poder el reporte de las últimas 72 horas de las condiciones atmosféricas en esta área, y éstas han sido absolutamente claras, brillantes y tranquilas para la conducción de las operaciones helicoportadas”, explicó el General Fredy Padilla de León, Comandante de las Fuerzas Militares de Colombia en rueda de prensa en la base aérea de Apiay - Meta.

El 31 de diciembre de 2007 el presidente Chávez reveló ante los medios de comunicación una carta enviada por las FARC en la que el grupo terrorista le manifestaba que intensos operativos militares impedían la entrega del pequeño Emmanuel y de las dos mujeres. El general Padilla negó dicha versión. “Las dos últimas semanas, en el área que nosotros suponemos que corresponde al sur del Guaviare como área general, no ha habido combates”, explicó el oficial.

Ese mismo día, el Presidente Uribe viajó a Villavicencio y tras reunirse con los integrantes de la comisión humanitaria internacional dio a conocer una hipótesis, basada en informaciones de inteligencia de las fuerzas de seguridad colombianas, según la cual Emmanuel no estaba en poder de las FARC. Al niño lo tenía, sin saberlo, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Los terroristas simplemente estaban buscando excusas para justificar la no entrega de los secuestrados, porque simplemente no tenían al niño.

El Presidente solicitó a la Fiscalía la práctica de las pruebas de ADN correspondientes para corroborar dicha versión.

Ante las crecientes evidencias los terroristas sacaron a relucir otra mentira. En un artículo publicado en la agencia Anncol, bajo el título El bombazo de Uribe, aseguraron que habría dos niños con el mismo nombre y que solo su madre sabría cuál era el verdadero. A las pocas horas en otro comunicado afirmaron: “¿A quién se le puede ocurrir que las FARC, que desconocen todas las instituciones del Estado, vayan a confiar al ICBF un hijo de ellas?”. Dijeron también que los resultados de las pruebas de ADN serían manipulados para ratificar la hipótesis del Gobierno.

El 4 de enero de 2008, el Fiscal General de la Nación, Mario Iguarán, dio a conocer los resultados de la investigación judicial adelantada por el CTI y las pruebas científicas de ADN mitocondrial practicadas por Medicina Legal. El resultado indicó que el ADN mitocondrial de la abuela y el tío coincidían con el de Emmanuel. Horas después, las mismas FARC, en un tercer comunicado, reconocieron que el niño sí era Emmanuel. Y finalmente el 9 de enero de 2008, el laboratorio español de Santiago de Compostela, a quien las autoridades judiciales colombianas enviaron las pruebas, comprobó la identidad del menor.

Hace tres años el pequeño fue entregado clandestinamente por terroristas de las FARC a José Crisanto Gómez Tovar, en San José del Guaviare, un pueblo capital de departamento en el oriente del país.

El niño, para ese entonces un bebé de pocos meses de nacido, ya padecía de paludismo, desnutrición, enfermedad diarreica aguda, leishmaniasis y tenía una fractura de húmero, todo porque los secuestradores de su mamá lo condenaron a nacer sin libertad y en precarias condiciones en medio de la selva.

El 15 de junio de 2005 el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en San José del Guaviare, asumió la custodia del menor luego de que Gómez lo llevara al hospital del pueblo, haciéndose pasar por familiar del niño para después abandonarlo.

En diciembre pasado, tres años después, Gómez confesó a las autoridades que buscó al niño bajo amenaza de muerte por parte de las FARC, quienes le habían dado plazo hasta el 30 de ese mismo mes para recuperarlo. El defensor de familia de San José del Guaviare, Juan Alberto Cuta, que en su momento reportó el caso a la sede nacional del ICBF en Bogotá para posteriormente ordenar el traslado del niño a la capital, fue asesinado en septiembre del año pasado.

Las FARC mintieron. Comprometieron la buena voluntad de prestantes miembros de la comunidad internacional que incluso se desplazaron hasta Colombia para una liberación que nunca se produjo porque simplemente no tenían a Emmanuel.

Tal como lo señala el periódico español “El País”, en su editorial del pasado 6 de enero, para los colombianos es muy difícil comprender “por qué les resulta tan difícil a las FARC liberar a los rehenes si esto es algo que saben hacer muy bien: llevan décadas haciéndolo de manera rutinaria, una vez que reciben los pagos que compran la libertad de sus inocentes víctimas. La negociación y la eventual liberación de rehenes es un proceso frecuente, secreto y misterioso. En miles de transacciones previas nunca antes las FARC habían necesitado helicópteros venezolanos, la presencia de observadores internacionales y de centenares de periodistas”.

Basta recordar el fusilamiento de 11 diputados del Valle del Cauca el pasado 28 de junio de 2007. Ese día las FARC despertaron a Europa con la noticia culpando al Gobierno. La Fiscalía General de la Nación junto con una comisión forense extranjera y la Cruz Roja Internacional, comprobaron que los diputados no murieron en combate, sino que habían sido asesinados en estado de indefensión; que les dispararon a corta distancia y que a los cadáveres les cambiaron de vestido y después los trasladaron de sitio.

O el carro bomba en la Universidad Militar de Bogotá, el 19 de octubre de 2006, cuando otra mentira de los terroristas trató de culpar a los gobiernos de Colombia y Estados Unidos. Nuevamente la Fiscalía General de la Nación, órgano independiente del Ejecutivo, comprobó que las FARC explotaron ese carro bomba a través de una mujer, hoy detenida, quien infiltró los cursos de alto nivel de la Defensa Nacional.

Ambos casos enmarcan aún más el engaño constante de los terroristas de las FARC a la opinión pública nacional e internacional.

Emmanuel es el primer niño de la historia colombiana que nació secuestrado. Estuvo al borde de la muerte y se salvó gracias al oportuno cuidado que le brindó el ICBF aún sin conocer en su momento su verdadera identidad. Pronto este niño de apenas 3 años se encontrará con su abuela y su tío Iván.

El Gobierno mantiene las garantías ya ofrecidas para una posible entrega de secuestrados por parte de las FARC, y pide que cualquier labor humanitaria de ese tipo se adelante bajo los siguientes criterios: respeto y confianza por el Gobierno colombiano, discreción y permanente comunicación.

(Fin/grc/gcs)