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EMBAJADOR DE
COLOMBIA EN LIMA,
ÁLVARO PAVA, INSTA A
LAS FARC A TENER UNA
DERROTA DIGNA Y
NEGOCIAR LA PAZ.
OBSERVA CON
DEMOLEDOR PESIMISMO
EL FUTURO DE LA
COMUNIDAD ANDINA.
El embajador de
Colombia en el Perú,
don Álvaro Pava,
legítimamente
orgulloso y feliz
por el reciente
rescate de la ex
candidata
presidencial Ingrid
Betancourt y otros
rehenes de manos de
las FARC, se animó a
hablar sobre el
futuro de la guerra
interna en su país,
la relación con
Estados Unidos y sus
vecinos, así como
acerca del futuro de
la Comunidad Andina.
Correo: ¿No es
exagerado pensar que
la reciente
liberación de Ingrid
Betancourt y otros
rehenes es una señal
de que las FARC
serán derrotadas muy
pronto?
Álvaro Pava: Yo creo
que ya empezamos a
ver la luz al final
del túnel. Soy
medianamente
optimista con
respecto a la
posibilidad de que
Colombia se
convierta en un país
donde se pueda vivir
en paz. Las cifras
son contundentes. En
el 2002, las FARC
poseían 22,000
integrantes alzados
en armas y 8,000
milicias urbanas.
Hoy son menos de
8,000 (personas) en
total. Están muy
deterioradas,
mientras que la
moral de nuestras
Fuerzas Armadas está
muy alta. Ha llegado
el momento de que
comiencen a
reflexionar si vale
la pena entregar más
sangre en una guerra
sin sentido o si
llegó la hora de
buscar una paz
negociada y digna.
C: ¿Acaso les puede
resultar atractivo a
las FARC seguir el
ejemplo del M-19,
que terminó
desapareciendo
políticamente?
AP: El gobierno del
presidente (Álvaro)
Uribe tiene la firme
decisión de
recuperar todo
centímetro del
territorio patrio
para los colombianos
de bien. Si las FARC
no quieren regresar
a la sociedad civil,
van a sentir todo el
peso de nuestras
Fuerzas Armadas.
Ellos siempre han
aspirado a la
dirección del
Estado, pero ahora
que están contra la
pared es obvio que
los términos de
negociación son
distintos. Por lo
demás, el M-19 es un
testimonio de lo que
se puede hacer
dentro del sistema y
no es cierto que
haya desaparecido
políticamente. Uno
de sus ex líderes,
Antonio Navarro
Wolf, es gobernador
de Nariño, tienen
representantes en el
Congreso, se les
otorgó una amnistía,
etc. La paz tiene un
costo y nosotros
estamos dispuestos a
pagarlo.
C: ¿No hay
posibilidad de que
los 700 secuestrados
actuales se sigan
incrementando?
AP: Posibilidades
hay, pero le doy
cifras contundentes.
En el 2001, antes de
la llegada del
presidente Uribe,
hubo 3,800
secuestros en
Colombia. En lo que
va de este año, la
cifra es de 89.
Seguiremos luchando
por disminuir esa
cifra y por rescatar
a todos los rehenes
que sea posible,
pero también es
obvio que la
liberación total
está en manos de las
FARC.
C: ¿Si Barack Obama
gana las elecciones
en Estados Unidos y
se corta el “Plan
Colombia”, todavía
podrán derrotar a
las FARC?
AP: Nuestras Fuerzas
Armadas alcanzan los
150,000 efectivos,
el gobierno tiene
una decisión
política inflexible,
la situación
económica es muy
diferente a la que
se vivía hace seis
años y eso es
independiente de
cualquier ayuda
externa. Con
respecto al “Plan
Colombia”, hay que
recordar que nació
bajo el gobierno
demócrata del ex
presidente Bill
Clinton. Hay una
tergiversación
conceptual cuando se
piensa que Colombia
sólo puede trabajar
armónicamente con
presidentes
republicanos. El
combate al
narcotráfico es de
interés mutuo y no
creo que eso cambie,
quien quiera que sea
el vencedor de las
elecciones de
noviembre.
C: Pero el futuro
del TLC con Estados
Unidos sí depende de
que John McCain sea
elegido en
noviembre...
AP: Creemos que la
demora en su
aprobación es
coyuntural. Para
nadie es desconocido
que la fuerza
electoral de los
demócratas se
encuentra en los
sindicatos. Por otro
lado, no tenemos un
plan “B”. Somos el
mejor y más
importante aliado de
los Estados Unidos
en la región, e
independientemente
del resultado de las
elecciones
americanas, no
entendemos que no se
apruebe un tratado
que es beneficioso
para ambos.
C: ¿Le sorprende el
cambio de actitud
del presidente Hugo
Chávez?
AP: Gratamente.
Ahora ya lo trata de
hermano al
presidente Uribe, y
es que a veces entre
hermanos se dicen
cosas de las que uno
se arrepiente.
C: ¿Qué se
necesitaría para
amistarse con el
otro hermano,
Ecuador?
AP: Buena voluntad y
confianza. Hoy no
existe ni buena
voluntad del
presidente Rafael
Correa ni confianza
de parte nuestra en
su actitud. Es un
presidente muy
joven, explosivo,
que practica una
democracia de
micrófono y que
maneja las
relaciones
internacionales
según como amanezca.
Buscar enemigos
externos para
fortalecerse
internamente es un
craso error que le
puede costar mucho a
Ecuador en el
futuro.
C: La Comunidad
Andina está en medio
de un debate
ideológico entre sus
socios sobre el
camino al
desarrollo. ¿Le ve
futuro a este
acuerdo de
integración?
AP: Soy un poco
pesimista al
respecto. En la
medida de que
Bolivia se siga
atravesando al Perú
para el cumplimiento
de sus compromisos
en el TLC con los
Estados Unidos, o
que junto a Ecuador
quiera seguir
torpedeando la
posibilidad de
negociar un tratado
con la Comunidad
Europea, nuestra
asociación deja de
tener sentido. Nos
juntamos para
progresar, no para
estancarnos. Creo
que estamos a uno o
dos meses de decidir
si la Comunidad
Andina tiene sentido
hacia el futuro o si
se quiebra.
Aplicando un
conocido refrán de
mi país, “si nos
hemos de morir,
vámonos enfermando”.
“Quedarse en el
poder no está en la
agenda de Uribe”
C: Correa ha dicho
que hasta que no se
vaya Uribe no
reanuda las
relaciones. ¿Eso
significa esperar
hasta el 2010 o
hasta el 2014?
AP: (Risas) La
segunda reelección
del presidente Uribe
es un hecho que se
viene comentando
dado el 92% de apoyo
popular que ostenta,
pero como
funcionario de su
gobierno y amigo
personal le aseguro
que es algo que no
está dentro de su
agenda. Él piensa
gobernar hasta el
2010 y proyectar la
seguridad
democrática de
Colombia por mucho
tiempo para no botar
a la caneca de la
basura sus ocho años
de buen gobierno.
Solamente una
hecatombe lo haría
cambiar de opinión.
Analice usted qué
puede ser una
hecatombe. |